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  :: LA NACIÓN  
 

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Lunes 29 de Enero de 2001

A pasos de Chile, un paseo por el refugio de especies únicas Lago Puelo, el parque nacional patagónico más pequeño, es una reserva de ejemplares.
Sus 23.000 hectáreas atesoran avellanos nativos y son el hábitat de tímidos huemules.
Una caminata permite llegar a la frontera.


A bordo del pintoresco barco Juana de Arco, Alicia festejaba un año más con un envidiable escenario de fondo. Un paseo por este lago de aguas de color turquesa que la llevaría hasta la mismísima frontera con Chile.
A sólo 16 kilómetros de la comarca rionegrina de El Bolsón, el Parque Nacional Lago Puelo refugia en sus 23.000 hectáreas los bosques más húmedos y frondosos de la Patagonia. Atesora especies vegetales únicas, como el avellano nativo y tres especies de helechos que fueron citadas por primera vez en nuestro país.
"Esto es realmente increíble -asegura Alicia-. Quedé tan maravillada que el año que viene traigo a toda mi familia. No pueden perderse esta maravilla." El Parque Nacional Lago Puelo fue creado en 1937 como un anexo del Parque Nacional Los Alerces y fue declarado autónomo en 1971. Es el parque nacional andino patagónico más pequeño.
Puelo significa "agua del Este" y en tiempos inmemoriales los primitivos pobladores de Chile pasaban el verano en sus laderas, para volver luego a sus confines.
"Aquí había un glaciar que se retiró hace 10.000 años, que en tiempos geológicos es muy poco tiempo. Por eso son paisajes jóvenes, en plena evolución, que se comportan con la misma inestabilidad con que lo hacen los adolescentes", explica gráficamente Bernardita Bielsa, presidenta de la Sociedad Ornitológica Cuenca del Puelo. Bernardita es guía del parque nacional y una apasionada de la zona que contagia sin querer su entusiasmo por defenderla.

 

Domingo 28 de Diciembre de 2003

Lago Puelo: refugio de duendes En el noroeste de Chubut, este parque nacional que parece extraído de un cuento de hadas sorprende con su magia y su generosa vegetación. Algo similar ocurre con su vecino, el Parque Nacional Los Alerces. Aquí, sus secretos   Había una vez un parque nacional que tenía, como todos, flora y fauna características. Como algunos, tenía un lago y especies en vía de extinción. Como ninguno, tenía duendes. Suena a comienzo de un cuento para niños, pero para ciertos habitantes de la zona de Lago Puelo , dicen, es pura realidad.

Antes de empezar el viaje que llevará a un grupo de periodistas al noroeste de la provincia de Chubut, en la Secretaría de Turismo de la Nación un guardaparques provincial de la administración de Parques Nacionales, Rafael Taubenschlag, habla del clima, con lluvias por cierto, del recorrido y de los duendes:

-No se extrañen si la gente les cuenta que habla con duendes o si los chicos juegan con ellos. Por allá es así. Ustedes verán.

Con o sin duendes, el contingente parte en un avión presurizado de misticismo.

El Parque Nacional Lago Puelo es muy pequeño, tanto que en sus comienzos, allá por 1937, fue sólo un anexo de su vecino, Los Alerces. Pero en 1971 ganó su independencia. Tiene un microclima particular y se diferencia de otros, también en la zona cordillerana, porque alberga especies de la selva valdiviana chilena -el límite está apenas a 9 kilómetros- que se cuelan, por aquí y sin trámites de aduana, en la Argentina.

Los guardaparques Félix Vidox y Horacio Apesguía señalan esas especies: el tique, el ulmo, el olivillo, el avellano. Caminan por el Bosque de las Sombras, sobre listones de madera de coihue. Es un circuito corto, de cuatrocientos metros, y elevado porque va sobre el agua, el ámbito donde se desarrollan pitras y arrayanes. También es un circuito oscuro, donde la luz se fil- € tra poco y nada, bien opuesto al camino que lleva al Mirador del Lago , tan luminoso, que es mejor usar anteojos.Lago Puelo tiene varios senderos de trekking de distinta dificultad: desde un paseo hasta el ascenso al cerro Plataforma, que toma unos tres días. En la Playa del Francés, los veraneantes toman sol y se bañan gustosos porque el agua es templada.

En el parque hay dos especies de esas que casi no quedan, que son para cuidar: el pudu, un ciervo enano que cuando está de humor se deja ver, y el huemul, del que según cálculos de los guardaparques sólo quedan dos o tres.

En un vértice del lago , se levanta una pared vertical, de unos treinta metros. Está ahí, silenciosa y vigilante desde quién sabe cuándo, hasta que a unos jóvenes deportistas, Matías Sierra y Matías Verge, que cambiaron Buenos Aires por el Sur, se les ocurrió que era ideal para practicar rappel. Tuvieron razón. Para comprobarlo, nada mejor que animarse a bajar, colgado de sogas, con casco, guantes mosquetones de seguridad y mucho, muchísimo coraje.

Matías Sierra, que se ganó el apodo de Castor por sus generosas paletas blancas, ajusta el equipo y dicta las coordenadas.

-Primero, las piernas tienen que estar abiertas, a la misma distancia que los hombros; segundo, para frenar, la mano atrás de la cola; para avanzar la mano hacia la derecha; tercero, el cuerpo despegado de la pared, sentado en el aire. Así.

Durante los primeros metros, hasta sentirse cómodo en una silla imaginaria y dando saltitos por una pared, conviene posar la vista sólo en la concentración. Eso sí, a medio camino, si el que está colgado de sogas no miró a su alrededor, Matías se lo recuerda: "Pará, date vuelta, mirá el lago ". Entonces, pasa como en el teatro, cuando se abre el telón y aparece una esmerada escenografía de colores brillantes. Sólo que por aquí los ingredientes son naturales. Y hay olor a hierbas salvajes, y una brisa suave agita radales y cipreses. El sol, hace rato que lo taparon las nubes, pero igual un rayo misterioso ilumina el lago . De los duendes, ni noticias. Salvo los de cerámica, plástico, madera y todos los que venden los artesanos en la feria del pueblo.

 

Lunes 1 de Marzo de 2004

En lago Puelo

Entre Esquel y El Bolsón, cerca del Maitén, la casa del Viejo Expreso Patagónico "La Trochita", existe otra reserva natural -menos conocida que su vecina- visitada por los turistas: el parque nacional Lago Puelo .

"Parece que el turismo natural está de moda. Creo que entre padres e hijos se estimulan para visitar los parques nacionales con el fin de observar las riquezas naturales. La gente llega con muchas inquietudes. Acá los chicos encuentran en vivo y en directo todo lo que vieron sobre plantas y geografía en los libros, en el colegio", explicó, entusiasmado, el guardaparque Horacio Giacchino.

En el lago Puelo hay playas de arenas blancas, a diferencia de lo que ocurre con los lagos de la Patagonia norte, donde predominan los cursos de agua con arenas grises, de origen volcánico.

Los distintos senderos del parque conducen al Bosque de las Sombras, denominado así porque el frondoso follaje de las pitras -un árbol de la familia del arrayán- y las lianas impiden el paso de la luz solar.

 

Sábado 2 de Octubre de 2004


Para olvidarse del estrés   Lago Puelo,a pura naturaleza

En Lago Puelo , el paisaje no puede ser más imponente. Una alternativa para vivir en un medio natural, que también atrajo a los inversores para construir cabañas y viviendas. Está a 15 kilómetros de El Bolsón.

"Es un verdadero refugio de la naturaleza, y por su posición geográfica ocupa la Comarca Andina del Paralelo 42º. La gente llega con la idea de descansar y fundamentalmente hacer actividades de montaña como trekking o escaladas, pescar en los lagos y ríos de la zona".
La comarca agrupa a El Bolsón, El Hoyo, Lago Puelo , Epuyén, El Maitén y Cholila.



Zona denominada Comarca Andina del Paralelo 42°: lagos y montañas en su esplendor

 

Viernes 16 de Abril de 1999


Al Sur, una selva entre las nubes  

La selva valdiviana, está en el corazón del Parque Nacional Lago Puelo, a escasa distancia de la villa. El camino de acceso deja que asomen los ejemplares del bosque subantártico, vecino oriental de la selva.El altímetro indica algo menos de los 200 metros sobre el nivel del mar, algo inédito a tan corta distancia de la frontera con Chile. Luego se toma la senda hacia los hitos del límite argentino-chileno, cuyo destino final es la localidad trasandina de Puelo, situada en el estuario de Reloncaví, brazo estrecho del océano Pacífico. En los meses de verano, caminantes de ambos lados de los Andes transitan el valle inferior del río Puelo a través de diversos caseríos como Los Gualos y Llanada Grande, en Chile y fuera de áreas protegidas. Después que asoma el muelle del lago hacia el Oeste, el cruce del río Azul abre la vista a un amplio valle de montaña. El pase de frontera sólo se permite entre noviembre y marzo. Se sigue hacia el Oeste y la selva valdiviana va tomando forma, como describe ese manifiesto de biología. Se reconocen varios estratos, arbóreos, con lianas y enredaderas, el sotobosque y un estrato arbustivo muy denso.

Del muelle a la frontera Por largos tramos, la senda es el único lugar posible por el cual moverse, la única vía para unir el muelle del lago Puelo con el hito fronterizo. Los cerros dentro del parque tampoco presentan una altura considerable. El cerro Cuevas es el más expuesto de todos y mide 1638 metros. Los picos dominantes de la zona están más al Sur y fuera de la reserva. Son el Tres Picos y el Vanguardia, con imponentes glaciares que atraen a andinistas y trekkers. La espesura de la selva aumenta con la cercanía de la frontera. El paso bajo permite que penetre más humedad del Pacífico. Junto a los alerces surge un arbolito que tiene una distribución muy restringida en los Andes patagónicos, el ciprés de las Guaytecas, de corteza fina y de color rojizo, que crece en las zonas de las turberas. Las costumbres de los viejos habitantes de esta selva, los araucanos, descubrieron que los arbustos y los árboles poseían muchas propiedades. Por ejemplo el michay, planta llamativa por sus flores amarillo anaranjadas, cuyas bayas comestibles se usaban en la elaboración de dulces y de chicha. También está el canelillo, un arbusto achaparrado que constituía la planta sagrada de los mapuches y cuya corteza posee gran cantidad de vitamina C, empleada por antiguos navegantes faltos de esa sustancia orgánica.

Andrés Pérez Moreno

Medicina y teñidos
Cuando los viejos habitantes americanos necesitaban teñir sus tejidos de lana con elementos naturales podían usar, entre otras, las flores del notro o ciruelillo, de las que obtenían un color rosado; las cortezas del radal para conseguir un color pardo, o las raíces de las nalcas o pangues -de hojas gigantes- que aportan una tintura de gris oscuro. Si bien el guardaparque recuerda que en los parques nacionales no se pueden extraer plantas ni nada que la naturaleza haya puesto en el lugar, la curiosidad sobre las propiedades de las plantas continúa. Muchas se destinaban a infusiones y así se hace fuera de las áreas reservadas. En los rincones más húmedos del oeste patagónico, desde los 41º latitud sur y hasta Tierra del Fuego, se encuentra el huarapo, con cuyas bayas se prepara una bebida llamada té de Malvinas, o el amancay, que con la cocción de sus tubérculos se obtiene un líquido bondadoso para el estómago. También, en el suelo de los sectores más luminosos crece una hierba conocida como ñonquín o amor seco, que reemplaza al perejil como condimento. La selva valdiviana es una realidad. En ella se agolpan muchas especies vegetales que forman una cortina que a veces no deja pasar la luz. Comestibles y curativas, con flores ornamentales y frutos, las especies verdes del Parque Nacional Lago Puelo tienen demasiados justificativos naturales para ser protegidas y para estudiar aún más las virtudes que las caracterizan.

 

 
Puelo Ranch - Patagonia
Ruta 16 Lote 52 - Lago Puelo - Chubut - Argentina